Estrategias y Protocolos que podrían evitar lesiones y enfermedades por instrumentos quirúrgicos contaminados

COLOMBIA (AndeanWire, 22 de Junio de 2015) El reglamento técnico de las entidades médicas es vital para la protección de los trabajadores expuestos a agentes biológicos en la prestación de servicios de salud.Más de 3 millones de personas alrededor del mundo durante el 2012, se puncionaron accidentalmente con objetos contaminados como lancetas, bisturíes, agujas, entre otros. Solo en Estados Unidos fueron registrados entre 300.000 y 800.000 casos anuales en centros hospitalarios, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.[1]

 

Los trabajadores de la salud (TS) son más vulnerables a los accidentes y a las enfermedades laborales. Los estudios muestran que las enfermeras de unidades de pacientes con alta prevalencia de SIDA en 11 ciudades de los E.U.A., reportan tres veces más heridas con agujas cuando trabajan en unidades con menos recursos de los adecuados, escaso personal, menor liderazgo en enfermería y mayores niveles de cansancio emocional[2]

 

“Actualmente Colombia no posee un sistema de información centralizada que permita caracterizar los accidentes laborales asociados al riesgo biológico en el país, por lo cual no se puede tener un diagnóstico real del problema. Por lo anterior se tiene que seguir trabajando en prevenir los factores de riesgo que intuitivamente se conocen al interior de las instituciones médicas”, comenta Juan Carlos Aristizabal Subdirector de la Cámara de Riesgos Laborales – Fasecolda.

 

Las estrategias y protocolos de seguridad se emplean con el fin de prevenir el contacto con el agente infeccioso, con fluidos corporales e instrumentos y elementos  medico quirúrgicos cortopunzantes, que puedan llegar a crear una barrera entre éstos y el personal médico.

 

Los riesgos biológicos a los que el personal se enfrenta son numerosos, pues la presencia de un organismo o la sustancia derivada de este, plantea una amenaza latente para la salud humana, teniendo una relación directa con las condiciones de trabajo que pueden ser negativas si se realizan en presencia de contaminantes, que al ser introducidos en el cuerpo humano ocasionan enfermedades de tipo infeccioso, parasitario o terminal.

 

A pesar de que existe una escala para denominar a estas enfermedades como peligrosas y no tan peligrosas, esto no significa que el personal médico no pueda contagiarse de alguna de ellas por causa de una punción de aguja u otro dispositivo médico que esté contaminado con cualquiera de estos virus, que pueden ocasionar desde aislamiento, el despido o la muerte de cualquiera de ellos, sin contar el daño psicológico que se le puede llegar a ocasionar a sus familiares.

 

Por lo anterior tenga en cuenta las siguientes recomendaciones, para evitar una herida con algún dispositivo que pueda estar infectado:

 

1)    Implemente en el centro asistencial un sistema seguro de manejo y disposición de desechos. 

2)    Evite reencapuchar las agujas usadas.

3)    Lávese las manos después de cualquier contacto directo con pacientes.

4)    Use agujas de seguridad.

5)    Recolecte y disponga de manera segura en recipientes impermeables y resistentes a perforaciones de agujas (hipodérmicas y de sutura) y elementos cortantes (cuchillas de bisturí, lancetas, cuchillas de afeitar, tijeras), para cada área del centro asistencial.

6)    Utilice recolectores de seguridad de agujas para minimizar punciones accidentales. 

7)    Use guantes para evitar el contacto con fluidos corporales, piel y membranas mucosas no intactas.

8)    Use máscara, protección de ojos y bata en caso de que los fluidos corporales puedan salpicar.

9)    Cubra todas las heridas o abrasiones con ropa impermeable.

10) Limpie de manera inmediata y cuidadosa los derrames de sangre y otros fluidos corporales con alcohol.

 

“Con el apoyo de trabajadores expertos y de asesores externos, se debe definir una buena política en bioseguridad dentro del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), con sus objetivos, metas e indicadores bien estructurados, podrán afinar los programas y estrategias que se ejecuten en la empresa para lograr un “mejoramiento continuo” en el control efectivo del riesgo biológico”, concluye Juan Carlos Aristizabal.  

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